Gente | 28.04.2009"Die Toten Hosen" en Buenos Aires17 años perdura ya el romance de la banda de punk-rock "Die Toten Hosen", de Düsseldorf, con su público argentino. Este fin de semana, Campino y su grupo actuaron una vez más en Buenos Aires.
"Buenas noches, hermanas y hermanos, somos Die Toten Hosen de Düsseldorf, Alemania" – Campino, solista de la banda de punk-rock más exitosa de Alemania, saluda a sus admiradores en Buenos Aires. Han esperado con añoranza este primer concierto de los Toten Hosen en Argentina desde hace cuatro años .
"Locura" compartida
"Es una relación muy especial", dice Andreas Meurer, bajista de los Toten Hosen. Esta relación especial de la banda con Argentina empezó en 1992, por casualidad: un admirador alemán había emigrado al país suramericano y descubrió que allí también había una escena de punk-rock. Envió pasajes de avión, organizó un concierto y se produjo algo como un flechazo: amor a primera vista.
El líder del grupo, Campino, recuerda: "cuando llegamos, nos impresionó el espíritu de la ciudad: de alguna forma con la mirada fija en Europa, pero también con la sangre caliente de América del Sur. Una mezcla muy especial. Este toque de locura, que se percibía por todas partes aquí, correspondía exactamente a nuestro humor. Creo que los argentinos aprecian nuestra locura, el trepar sobre las barandas y los balcones, el caer, etcétera."
El salto de Campino hacia el público también formó parte del repertorio en ambas presentaciones en Buenos Aires. Y desató el entusiasmo de los fans, quienes en otro concierto de los Toten Hosen, en 2000, derribaron la tribuna, afortunadamente sin que nadie se hiciera daño. "Lo que hace Campino produce un montón de adrenalina, es realmente una locura. Nadie lo hace, es único", aseguran Daniela y Berenice, dos de sus admiradoras. Agregan: "los Toten Hosen tienen carisma y energía. Entre ellos y nosotros, el público argentino, hay mucha pasión y amor."
Los alemanes más famosos en Argentina
"Hier kommt Alex", "All die ganzen Jahre" o "Eisgekühlter Bommerlunder" – Daniela, Berenice y los otros fans argentinos cantan a coro las canciones de los Toten Hosen, de memoria. Berenice incluso ha aprendido alemán para entender las letras. El guitarrista Michael Breitkopf, por otra parte, aprendió español y Campino canta una y otra vez en el idioma nacional. "En mi lista personal de los veinte mejores conciertos de toda mi vida, se encuentran seguramente cinco de Argentina", subraya el líder de los Toten Hosen. Lo especial del público argentino es, según Campino, que toma a la banda y su relación con ella como algo personal. "El hecho de que hayamos venido a comienzos de 2000, durante la enorme crisis económica, y hayamos tocado por un peso, como única banda internacional en aquel año, impresionó mucho a los fans. Eso lo han registrado para siempre."
Mariano Asch, que representa a los Toten Hosen en Buenos Aires, lo confiirma. Hace notar que, cuando Campino y su grupo tocaron por poco dinero en aquellos tiempos duros, los fans se dieron cuenta de que a la banda le gustaba venir. Mariano Asch no duda de que hoy en día los Toten Hosen son el grupo alemán más conocido en Argentina. Nunca o raramente han visitado el país otras bandas de punk-rock de Alemania, como los "Ärzte" o los "Einstürzende Neubauten". Solamente la banda de música electrónica "Kraftwerk" ha conseguido una popularidad parecida. "Kraftwerk ha estado aquí unas veces, pero siempre acompañando a otros grupos, como hace no mucho al Radiohead. Pero ninguna otra banda despertará en el público argentino los sentimientos que despiertan los Toten Hosen. Si mañana se presentaran aquí los Scorpions ante 60.000 personas, no se se generaría tanta pasión como la que se percibe con 10.000 o 20.000 fans de los Toten Hosen."
Autor: Victoria Eglau /Dominik Luenen
Editor: Pablo Kummetz http://www.dw-world.de/dw/article/0,,4212266,00.html |
Tuesday, April 28, 2009
"Die Toten Hosen" en Buenos Aires
Monday, April 27, 2009
Die Toten Hosen: la fraternidad punk
27.04.2009 | 11:19 Die Toten Hosen: la fraternidad punkLa banda alemana liderada por Campino brindó dos shows ultraviolentos en The Roxy de Colegiales durante este fin de semana; crónica y fotos. Los Die Toten Hosen tienen algo con nuestro país, está claro. Algo fuerte y extremo: un vínculo punk, diferente a los vínculos que todas las bandas internacionales siempre dicen tener. Ese sentimiento, poderoso pero un tanto inexplicable, fue el mismo que los trajo por primera vez a la Argentina allá por 1992 y el mismo que los llevó a editar, durante este año, el disco La hermandad – en el principio fue el ruido, una versión local de su último trabajo, In aller Stille, con tres bonus (incluido el clásico de Los Violadores "Uno, dos, ultraviolento") que fueron grabados por Campino acá, en Buenos Aires, en el mes de febrero. La banda completa, sin embargo, no nos visitaba desde 2005, y esos cuatro años de espera sin dudas determinaron cómo serían los dos shows en el Roxy de Colegiales: sold out, ambos. Desde el mismísimo comienzo, Campino conquista: entiende que él es el show y utiliza todos los artilugios a su alcance. El tipo, se sabe, está completamente loco; pero es consciente de lo que tiene: sex-appeal, carisma y un histrionismo casi infantil rigiendo cada uno de sus movimientos y tiñendo cada una de sus palabras a pesar de la inevitable rigidez germánica. Con el pasar de los temas (tocaron una treintena, en dos horas), se iría recalentando y llevaría cada vez más al límite su relación con el público; crowd surfer profesional, cantó sobre la gente, los bendijo con una lluvia de cerveza y, hacia el final y mientras entonaba "Opel-Gang", se lanzó desde los balcones del ex Teatro con un clavado magistral. Quienes ahí estuvieron, pusieron el cuerpo a cambio del más variado setlist: desde clásicos como "Alles aus Liebe" hasta el nuevo "Una vida desesperada", pasando por "Pushed Again", el dedicado "Auswärtsspiel (Juego de visitante)" y los lúdicos como "Zehn kleine Jägermeister" y "Worm Song", cantado por el baterista, el inglés Vom Ritchie. Entre los tantos covers (además de "Blitzkrieg Bop" de los Ramones, "Guns of Brixton" de The Clash –que también está incluido en el nuevo álbum-,"Cokane In My Brain" de Dillinger y el superversionado himno del Liverpool, "You´ll Never Walk Alone"), "Uno, dos ultraviolento" fue intencionalmente seguido por "Hier kommt Alex" y Campino explicó porqué. Las dos canciones, la de Los Violadores y la de los Hosen, a pesar de haber sido escritas cuando las bandas no tenían ni remota idea de su existencia recíproca, hacen alusión a La Naranja Mecánica, la novela de Anthony Burgess que Stanley Kubrick llevó al cine y transformó en objeto de culto. Así, promediando el show, el cantante develó otro aspecto de ese misterioso lazo que los conecta con la Argentina y que siempre seguirá atrayéndolos a nuestros escenarios.¡Punkrockers de todos los países, uníos! Por Yamila Trautman |
Friday, April 24, 2009
Punk con acento alemán
Punk con acento alemán
vie. y sab. a las 21. entradas: $90.
el teatro, Av. Lacroze 3455.
--
www.dietotenhosen.com.ar
Thursday, April 23, 2009
La banda alemana que tiene corazón argentino
- Adiós Ramones. En 1996, participaron del show despedida de The Ramones en el estadio de River, en una grilla que también incluyó a Iggy Pop. Aquella noche, en bambalinas, iba y venía otro rockero famoso, invitado especialmente por la banda norteamericana: Eddie Vedder, de Pearl Jam.
- Noche de furia. En 1997, tocaron en un reducto de Caballito, La Rosa. A unas cuadras de allí, en la plaza Irlanda, un grupo de skin heads atacó a la gente que concurría al show. Dentro del local, todo transcurrió con normalidad, es decir: Campino colgado del techo del escenario y el público agradeciendo su actitud a puro escupitajo.
- Museum. En marzo de 2000, los Die Toten Hosen volvieron a Buenos Aires para presentarse en Museum. Fueron dos conciertos con entradas agotadas, que sirvieron para registrar dos DVD como testimonios: Live in Argentina y En misión del Señor .
- Intercambio. En 2002, Los Violadores grabaron un tema de los Hosen, "Viva la Revolution ". Tres años más tarde, Campino y los suyos tocaron "Uno, dos ultraviolento" en el Pepsi Music.
--
www.dietotenhosen.com.ar
Wednesday, April 22, 2009
LN: Entrevista: Campino, cantante de Die Toten Hosen
La voz del grupo alemán, que acaba de filmar con Wim Wenders, habla de su particular relación con Buenos Aires
Por Sebastián Espósito
De la Redacción de LA NACION
¿Uno, dos ultraviolenten? No, en alemán el clásico de Los Violadores se escribe "Eins, zwei, übergewaltig".Pero no es necesario que lo aprendamos porque la versión que Die Toten Hosen registró para la edición local de su nuevo disco se escribe tal como los pioneros del punk criollo la concibieron.
En enero, Campino se tomó un avión en Düsseldorf, Alemania, y aterrizó en Ezeiza. En unos días grabó su versión del tema con un coro de fanáticos locales y se fue con la promesa de volver en abril para tocar con los Hosen. Este fin de semana, cumplirá con su palabra: el viernes y el sábado tocará con su banda en el teatro de Colegiales.
En el Pepsi Music 2005, Die Toten Hosen sorprendió con su versión de "Uno, dos ultraviolento", a veinte años de la edición del tema de Los Violadores. La relación de la banda con la Argentina es de larga data y también su deseo de registrar el clásico de Pil Trafa y Stuka. "No quisimos incluir el tema en la edición alemana del disco porque nos parece que pertenece a la Argentina; aquí es el himno nacional del punk. Y teníamos que registrarlo con gente de la Argentina. Quisimos invitar a algunos amigos para que grabaran las voces de los coros en representación de todos los fans del grupo. Y como nuestros últimos discos no se editaron en la Argentina, nos parecía bien incluir en la edición local del nuevo álbum algunas canciones de esos trabajos, pero remezcladas." El resultado es La Hermandad. En el principio fue el ruido , título elegido por los fans argentinos.
-¿Cuándo conociste a Los Violadores?
-A fines de los 80, un amigo punk alemán se mudó a Buenos Aires por trabajo. El me contó de Los Violadores, me dijo que era el equivalente local de Sex Pistols. Conoció al "Polaco" [Zelazek] y le preguntó si había escuchado a una banda alemana llamada Die Toten Hosen. Resultó que sí, que nos conocía y que nos querían contactar para traernos a Buenos Aires. Cuando llamaron, les dijimos que sí, que nos mandaran los pasajes, pero pensamos que nunca iban a llegar. Al tiempo, recibimos los tickets con la reserva del hotel y tuvimos que venir. Lamentablemente, cuando llegamos, ellos se acababan de separar. En ese, nuestro primer show aquí, debutó Pilsen, el grupo que formó Pil. Tocó "Uno, dos, ultraviolento" y fue la primera vez que escuchamos el tema en vivo.
-Los Hosen se tomaron un descanso de dos años. ¿Fue algo planificado por la banda?
-Sentimos que era el momento de parar porque estábamos exhaustos. A nivel personal, fui padre y sentí que necesitaba un tiempo para disfrutar de la vida familiar. Estábamos grabando un disco, mi mujer quedó embarazada y decidimos parar ahí antes de empezar con una gira que nos iba a llevar un año y medio de shows. Lamentablemente, después me separé y no pude disfrutar de la vida familiar.
Campino dejó su Düsseldorf por Berlín, ciudad en la que vivía su hijo, y los escenarios rockeros, por las tablas. "Acepté una propuesta para hacer teatro en Berlín para estar cerca de mi hijo. Me sentí muy feliz en ese período. Y un día recibí un llamado de Win Wenders cuando estábamos volviendo a ensayar con la banda. Me preguntó si me interesaba el rol protagónico en su próxima película y era una oferta irresistible. Lo hablé con los muchachos, lo aceptaron y viajé a Italia para filmar Palermo Shooting .
-Vi una foto tuya en Cannes, paseando con Wenders por la alfombra roja. Parecías una auténtica estrella de cine.
-Porque estaba con la pierna rota, ¿no? La pasamos muy bien en Palermo [Italia]. Estuvimos dos meses allí; para mí fue un honor trabajar con Dennis Hopper y con todo el equipo. La filmación fue lo mejor de todo, fue tan intenso que no me importó mucho el resultado. La experiencia teatral fue buena, pero allí era una batalla de egos entre los actores para ver quién se llevaba el aplauso más grande. Esto fue lo contrario, una gran familia feliz.
-¿Hopper conocía a los Hosen? El es un viejo rockero...
-Algo conocía, pero es probable que Wim le haya hablado de nosotros. El llegó al set con un asistente, un tipo de su edad que le proveía de ciertas sustancias. Wim me contó que en los 70, después de filmarApocalypse Now ! [de Francis Ford Coppola], Hopper apareció en el set de El amigo americano (1977) en muy mal estado y con el mismo hombre que lo acompañó a Palermo. «Hopper y ese tipo son la expresión del rock and roll », me dijo Wim y tiene razón.
-Me acuerdo de un show accidentado de la banda en Caballito, ¿en algún lugar del mundo sigue siendo peligroso ir a ver a los Hosen?
-Puede suceder en algunos lugares, pero no dentro de los shows, porque ahí tenemos todo controlado. Siempre tenemos problemas en lugares en los que la policía es muy represiva con la juventud, como en Polonia o en Cuba. En La Habana, la gente estaba haciendo "pogo" y yo no sé cómo, pero metí la cabeza dentro de una lámpara y la policía nos cortó el sonido. Y hace muchos años, en la vieja Checoslovaquia, los militares nos sacaron a palazos del escenario, nos metieron en el ómnibus de gira y obligaron al chofer a manejar hasta la frontera. Ya no tengo 25 años para soportar eso y ya no espero con ansias una noche de ésas.