Friday, May 04, 2007

Yo amo a Buenos Aires / LANACION.com

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La última revolución interna de la música contemporánea encontró su lugar en el mundo en Buenos Aires y lo celebra con asados y fans fieles que llenan estadios
Fotos

Joey Ramone

Buzzcocks

Los manuales del punk rock concluyen generalmente en que el movimiento nació en la noctámbula Nueva York de mediados de los años 70 y que, pocos años después, consiguió sus mejores ropas del otro lado del océano, en las ferias del Candem londinense. Pero las páginas y páginas escritas hasta ahora como parte de la bibliografía del movimiento-género-etiqueta punk rock nada mencionan acerca de la casita que compró hace ya dos décadas en Buenos Aires, la ciudad preferida por las celebridades punk del mundo desde que el grupo Ramones conquistó a la masa adolescente y selló a fuego la última gran contradicción de su contradictoria vida, muerte y resurrección cíclica: el punk que llena estadios (la banda neoyorquina se despidió de los escenarios en el estadio de River, en un concierto para 50 mil personas).


Maduro y barrigón, pero siempre eléctrico y con la mente alerta, el punk festeja los 30 años en la Argentina, con tres shows de una de sus bandas pioneras (Buzzcocks), sin preocuparse por las arrugas y disfrutando de la pasión latina y sus jóvenes y leales fans . "De los 20 mejores shows de Die Toten Hosen, siete u ocho fueron en la Argentina", dijo Campino el año pasado en una entrevista publicada por una agencia de prensa alemana. "La gente canta los temas, pero no sólo los textos, sino también cada riff de la guitarra", intentó explicarle al asombrado periodista germano el cantante de los Hosen, una banda que juega de local cada vez que se pasea por el país.

Desde aquel amor a primera vista entre el público argentino y Ramones, en su debut porteño en febrero de 1987, hasta los conciertos de mañana y el lunes de Buzzcocks, la Argentina presenció en vivo y en directo la degradación o el añejamiento (según los muy diferentes casos) de las leyendas más imponentes del punk rock y sus respectivos herederos. Todo, entrelazado por una relación de "te amo, te odio; dame más" compartida entre los artistas y el público vernáculo que parece no tener fin.

De los 27 conciertos de Ramones en ocho visitas al país (en apenas nueve años) al reencuentro de Iggy Pop y The Stooges en el festival Pepsi del año pasado; de la pasión por el punk alemán de Die Toten Hosen a los shows maduros de los padres intelectuales de la bestia: Lou Reed y Patti Smith; de la estafa descarada publicitada como el regreso de Sex Pistols en el estadio Obras a la casita con jardín en el fondo que Dee Dee Ramone se compró en el conurbano bonaerense poco antes de morirse; de Green Day a Buzzcocks y de la novia argentina de Iggy a la grabación de Los Fabulosos Cadillacs con Mick Jones y Debbie Harry en Rey Azúcar.. . Un cambalache punk que devino fenómeno en la Argentina mucho más allá de toda lógica y que a treinta años de su grito primal sigue movilizando pequeñas e inquietas mentes.

Hacelo vos mismo

El punk como filosofía, movimiento o espíritu fue dado por muerto una y otra vez desde el mismísimo momento en que nació, pero a pesar de su fundacional lema "No future", la influencia de su existencia continúa hoy sobrevolando gracias al que parece ser su más revolucionario y honesto legado: la frase, a veces entendida como actitud, "hacelo vos mismo". De allí, la celebración por esta nueva visita al país de Buzzcocks, que posee el crédito de ser la primera banda en editar un disco de manera independiente, fórmula que cambiaría para siempre la cultura rock.

Aquel extended play de cuatro temas, bautizado Spiral Scratch y editado en 1977, cumple 30 años y la banda de Pete Shelley soplará las velitas en sus conciertos en el país (mañana, en Niceto Club; pasado mañana, en Rosario, y el lunes, otra vez en el local porteño), con el repertorio de su último álbum a cuestas, Flat Pack Philosophy (2006), y con la firme intención de demostrar por qué el mensaje del punk rock sigue vigente.

Claro, también aprovechará para sumar un nuevo capítulo a la relación que mantiene el género con la Argentina, el país que el punk rock escogió para vivir sus días de madurez.

Por Sebastián Ramos
De la Redacción de LA NACION


Top 10 argentino

Ramones: 3 de febrero de 1987, en Obras.

Lou Reed: 14 y 15 de septiembre de 1996, en el teatro Gran Rex.

Patti Smith: 3 de noviembre de 2006, en el club Ciudad.

Sex Pistols: 4 y 5 de diciembre de 1996.

Ramones: 16 de marzo de 1996, en River.

Die Toten Hosen: 11 de septiembre de 1992, primera visita, en Halley.

Iggy Pop & the Stooges: el 22 de septiembre de 2006, en el club Ciudad.

Bad Religion: 10 de marzo de 2001, en Obras.

Steve Jones: con Fantasy 7, 7 de agosto de 1992, en Halley.

La Polla Records: en 1993, en Stadium.

Wednesday, April 11, 2007

25 años con Die Toten Hosen

25 años con Die Toten Hosen

El grupo alemán de Punk Rock cumple un cuarto de Siglo en el escenario, toda una vida que pretenden continuar "hasta el amargo final".

Corría el año 1982 cuando cinco jóvenes vestidos al estilo punk más radical subían al escenario dispuestos a demostrar qué sabían hacer con una guitarra y tres acordes. Un cuarto de siglo después, tras sobrevivir a escándalos y excesos de drogas y alcohol, Die Toten Hosen siguen en el escenario como representantes del rock alemán más radical.

Entre hazañas y tragedias

Políticamente comprometidos y representantes de la cultura anárquica del punk rock, el grupo de Düsseldorf rápidamente supo hacerse un hueco en la escena alternativa alemana. Debido a esa misma filosofía, sus inicios fueron difíciles, enfrentándose frecuentemente a la censura y prohibición de canciones, discos y carteles publicitarios.

Pero eso es música del pasado. Hoy, con 25 años de carrera a sus espaldas, Die Toten Hosen han conseguido lo inimaginable: récords de venta cercanos a los 10 millones, discos de platino, un programa propio en la cadena musical MTV y miles de incondicionales que los siguen desde Australia hasta Argentina llenando los estadios.

Sin embargo, el éxito también les ha traído momentos amargos en su carrera. En 1997, durante la celebración de su concierto número mil, la tragedia subió al escenario de la banda cuando una seguidora holandesa moría ante 60.000 personas aplastada por la multitud. Otra de sus amargas experiencias la vivieron en Buenos Aires, cuando el escenario se derrumbó a los 30 segundos de comenzar, obligando a suspender el concierto.

Pausa creativa

Ni siquiera estos recuerdos negativos han conseguido alejarlos del escenario. Cada vez más cerca de los cincuenta, los de Düsseldorf ya se reían en su 20º aniversario con su canción "Graue Panther". "Somos muy viejos" y "¿Cuánto tiempo va a durar esto?" bromeaban en la letra. Y ahora, los "viejos roqueros" parecen decididos a descansar en su aniversario. Desde 2005, la banda vive alejada del ruido del punk rock retirada en una pausa creativa.

Campino, cantante y líder de la banda, ya hablaba cinco años antes de una fase de madurez. Después de la gira 2005, el mismo decidió cambiar la agitación de las giras por la vida familiar junto a su hijo, limitando sus apariciones en público al teatro, cuando representó a Mackie Navaja en la "Ópera de los tres centavos" de Bertolt Brecht.

No obstante, según confirmó el portavoz de su discográfica, la banda no contempla la opción de disolverse. Los rumores apuntan que Die Toten Hosen volverán en breve, pero habrá que esperar por lo menos hasta finales de año para ver su nuevo trabajo

JAG